La situación alrededor del mundo y puntualmente en Colombia con respecto a los embarazos adolescentes se ha convertido en un tópico de gran importancia por diferentes factores asociados a ellos que vulneran los derechos de los niños, niñas y adolescentes y los peligros asociados a ese bebé que nace en condiciones no favorecedoras para su desarrollo físico y emocional.

En Colombia en 2018 nacieron 5.362 niños y niñas de madres entre los 10 y los 14 años y 121.118 de madres entre los 15 y los 19 años según el DANE y 9 de cada 10 niñas que quedaron en embarazo abandonaron sus estudios (ENS, 2015).

Por lo tanto, las principales preocupaciones alrededor de una adolescente que queda en embarazo son factores de riesgo emocional y social tanto para la madre como para el hijo, y las consecuencias económicas en el núcleo familiar y la economía global. ¿Por qué?

  • Las consecuencias psicológicas y emocionales de tener un hijo en la adolescencia se encuentran relacionadas directamente con el proceso de maduración de las personas en cuanto a la toma de decisiones con responsabilidad y las consecuencias que esto implica.
  • Al ser más difícil que estas niñas terminen sus estudios y sigan creciendo en su vida académica, se genera un impacto a su vez en la economía pues representa menos personas escolarizadas, menos oportunidades y aumento los factores psicosociales de riesgo, relacionados al contexto: Consumo de sustancias, maltrato intrafamiliar, vulneración de derechos, etc.

Desde la fundación Carlos Vallecilla Borrero nos unimos a esta iniciativa multidisciplinar, para aportar esfuerzos a la concientización de esta problemática, con el objetivo de generar preguntas que lleven a cambios profundos, para ello, además de las cifras ya aportadas, hacemos algunas recomendaciones que encontrarás en físico alrededor de todas las empresas del grupo.

Es importante establecer vínculos de confianza con nuestros niños, niñas y adolescentes que permitan canales de comunicación efectiva, por medio de los cuales despejen dudas acerca de la sexualidad y diferentes temas a los que se enfrentan en su día a día.

Además, es de vital importancia permitir y potenciar el desarrollo de las personas según su etapa de vida y favoreciendo su proceso de maduración en el cual se debe fomentar, por un lado, una sana diversión que aporte a establecer la capacidad de frustración y de divertirse “con poco”, así como enseñarles día a día a instaurar en sí mismos la capacidad de discernimiento que permita adecuadas decisiones según su momento de vida.

“Recuerda que no somos responsables cuando asumimos las consecuencias de nuestros actos, esto es lo mínimo. Somos responsables cuando nos anticipamos a ellas para tomar la decisión”

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